―Dices que me amas y haces esto ―. Maritzio estaba tranquilo, casi inexpresivo. Me miraba fijo, esperando talvez que yo comenzara con una letanía de justificaciones para tratar de calmar ese ánimo que se mostraba por aquel momento tan inquebrantable.
Ni siquiera me inmuté. Le contesté con la misma línea de voz seca con que se lo había dicho. ―Dices que puedes conmigo y te quejas. Dices que puedes conmigo y te equivocas.
Permanecimos así como estábamos, a menos de un metro de distancia y sentados en las bancas viejas que hacían juego con la mesa de la estancia, uno frente al otro. Yo me imaginaba que por su cabeza desfilaban pensamientos tratando de comprender para qué habría hecho yo tal cosa. Me veía intrigado, serio. No sé qué habrá imaginado él que pensara yo, pero lo que sucedía era que le decía de tajo, después de verle a fondo durante un par de minutos mientras pasaba todo eso, que nunca hubo un para qué. Así estuvimos hasta que en un acto rápido, tomó mi mano derecha con la suya, la llevó hasta su rostro, y absorvió su olor. Lo contuvo durante varios segundos junto con su respiración. Cuando al fin lo hubo soltado, me besó los dedos de principio a fin.
11.21.2009
11.19.2009
365 DÍAS
―Te voy a contar a los hombres que dejás enganchados en un año ―me dijo Jo.
...
Tenía ya un mes sin celular. No me hacía falta, quitando eso de saber qué puta hora era, si iba tarde o temprano para algún lugar. Hace una hora lo he encendido y recién entra una llamada de Chico, que hasta que se puede comunicar, que tiene un mes que no ha podido nada, que dónde lo había dejado, que si hacemos algo el fin.
Me pareció re lindo, che.
Me pareció re lindo, che.
11.16.2009
FIRME
Por un momento, cuando Gonzálo me preguntó qué haría hoy, tuve muchísimas ganas de ver a Chico.
La última vez que nos encontramos, un par de semanas atrás, me dijo que quería volver a salir conmigo, como al principio, como antes. Él me escuchaba atento y jugaba con mi cabello. Mi respuesta fue pensar que yo no había cambiado de parecer.
Tengo un antojo de pasta que no me deja en paz. Chico cocina como los dioses.
La última vez que nos encontramos, un par de semanas atrás, me dijo que quería volver a salir conmigo, como al principio, como antes. Él me escuchaba atento y jugaba con mi cabello. Mi respuesta fue pensar que yo no había cambiado de parecer.
Tengo un antojo de pasta que no me deja en paz. Chico cocina como los dioses.
11.15.2009
DESPUÉS
Ayer fue cumpleaños de Diego, e hicimos una pequeña reunión semi geek, como siempre resulta todo lo que hacemos estando juntos. Entre un tema y otro, cuando llegamos al de la sexualidad de dicho colega universitario, comenzamos con eso de las estadísticas. A Jay le parecía mucho que en su pequeño Insitituto, por salón, hubiera de dos a tres homosexuales. ―Mira , aquí somos ocho ―señaló Carlos después de habernos contado con todo y señal de dedo―, y hay dos gays, y una heteroflexible ―marcó, refiriéndose al cumpleañero, a Jay, y para finalizar, a mí.
Ya por la noche, y con aquello de que inaguraban por enésima vez la disco gay por excelencia del lugar aunado a que Diego y Bette querían celebrarse, nos fuimos a seguirle.
―Eres too much sexy ―me dijo Bette cuando estábamos en la barra―. Es eso por lo que a ninguna de las novias de tus amigos les caes bien...
Cuando al fin desperté hoy, apestaba a tabaco, alcohol, sexo, y drogas.
Necesitaría decirlo. Malditos afters. Y, ¿porqué me sigo metiendo con mis amigxs? ¡Fuck!
Ya por la noche, y con aquello de que inaguraban por enésima vez la disco gay por excelencia del lugar aunado a que Diego y Bette querían celebrarse, nos fuimos a seguirle.
―Eres too much sexy ―me dijo Bette cuando estábamos en la barra―. Es eso por lo que a ninguna de las novias de tus amigos les caes bien...
Cuando al fin desperté hoy, apestaba a tabaco, alcohol, sexo, y drogas.
Necesitaría decirlo. Malditos afters. Y, ¿porqué me sigo metiendo con mis amigxs? ¡Fuck!
11.14.2009
11.11.2009
EN GRACIA
―Tres, vamos a fumarnos un cigarro ―se abrió la ventana de R en el mensajero, ya entrada la madrugada.
―Vale ―le contesté, sin prestarle mucha atención. Era viernes y me había quedado con Javier para terminar el proyecto de la clase en turno.
―Bueno, ¿dónde nos vemos?
―No, estoy lejos de casa, y ocupada, además ―. Había creído que su proposición, hecha a eso de las 4.00hrs, era más bien una broma a manera de saludo.
―Anda, hay que salir ―. Comencé a pensar, que probablemente R venía tomado. Era sencillo suponerlo, porque la insitencia que había dejado para conmigo desde que lo de nosotros se había terminado, retornaba. La había dejado precisamente porque ―y la verdad es que me río al escribirlo― ahora su plan era mantenerse fiel, y porque, venga a ser, cuando estoy yo aunque sea un poquitito cerca, su relación en turno comienza a fracasar.
―Ya te he dicho que estoy ocupada ―sentencié.
―Huy, ¡te acobardas, Tres! ―me trato de provocar.
―Ay, R, no me salgas ahora con que la que se acojona soy yo, ¡JÁ! ―para cuando se lo escribí, ya meneaba la cabeza de un lado a otro, pensando que el pobre estaba mal. Verdaderamente. Mal.
Dejó pasar unos segundos antes de responderme. ―Bueno ―dijo al fin―, si no vamos a salir, al menos ponme la cámara para verte, en premio de consolación ―y después, dijo algo que hizo que me partiera de risa como tenía ya días sin hacerlo―. Tengamos ciber-sex.
―Jajajajajajaja. Ay, R, ¡me matas!, deberías de ver el ataque de risa que me agarró ―le contesté, todavía carcajeándome.
―Sí lo sé, no te conociera...
―Bueno, estoy ocupada. Chau.
―Vale ―le contesté, sin prestarle mucha atención. Era viernes y me había quedado con Javier para terminar el proyecto de la clase en turno.
―Bueno, ¿dónde nos vemos?
―No, estoy lejos de casa, y ocupada, además ―. Había creído que su proposición, hecha a eso de las 4.00hrs, era más bien una broma a manera de saludo.
―Anda, hay que salir ―. Comencé a pensar, que probablemente R venía tomado. Era sencillo suponerlo, porque la insitencia que había dejado para conmigo desde que lo de nosotros se había terminado, retornaba. La había dejado precisamente porque ―y la verdad es que me río al escribirlo― ahora su plan era mantenerse fiel, y porque, venga a ser, cuando estoy yo aunque sea un poquitito cerca, su relación en turno comienza a fracasar.
―Ya te he dicho que estoy ocupada ―sentencié.
―Huy, ¡te acobardas, Tres! ―me trato de provocar.
―Ay, R, no me salgas ahora con que la que se acojona soy yo, ¡JÁ! ―para cuando se lo escribí, ya meneaba la cabeza de un lado a otro, pensando que el pobre estaba mal. Verdaderamente. Mal.
Dejó pasar unos segundos antes de responderme. ―Bueno ―dijo al fin―, si no vamos a salir, al menos ponme la cámara para verte, en premio de consolación ―y después, dijo algo que hizo que me partiera de risa como tenía ya días sin hacerlo―. Tengamos ciber-sex.
―Jajajajajajaja. Ay, R, ¡me matas!, deberías de ver el ataque de risa que me agarró ―le contesté, todavía carcajeándome.
―Sí lo sé, no te conociera...
―Bueno, estoy ocupada. Chau.
...
Me causó tanta gracia que se creyera que iba a ponerle la cámara, así, nomás porque tenía ganas de verme. Jajaja. Talvez debí haber hecho tiempo y salir a fumar un poco. Le hubiera callado la boca cuando quisiera besarme. Oh, claro, le hubiera besado. Le hubiera hecho fallar. No sé que pretención, qué ganas de convencerse de que sí. En el fondo, él sabe de sobra cómo es.
―¿De qué te ríes, Tres? ―me preguntó Javier mientras me despedía de R y cerraba su ventana.
―De las ocurrencias de un amigo, Javier ―le contesté mientras él hacia ese gesto con el que ahora lo relaciono. Hundía su rostro entre mi cabello y me esnifaba mientras con una mano acariciaba mi delgado cuello, y con sus labios, rosas y suaves, lo besaba―. Parece que todos se ponen a la madrugada, mal...
―¿De qué te ríes, Tres? ―me preguntó Javier mientras me despedía de R y cerraba su ventana.
―De las ocurrencias de un amigo, Javier ―le contesté mientras él hacia ese gesto con el que ahora lo relaciono. Hundía su rostro entre mi cabello y me esnifaba mientras con una mano acariciaba mi delgado cuello, y con sus labios, rosas y suaves, lo besaba―. Parece que todos se ponen a la madrugada, mal...
BUEN DÍA
Tres:
Ayer abandoné todo y me puse a arreglar mi pieza. Dure tooodo el día. Eso sí, quedó re ordenado, aunque me falta el librero.
Bueno días, Ph.
Ph de Dios:
Yo solamente tengo mi cama, mi mueble de playeras y sudaderas, y una mesa para la ropa usada. Abajo de mi cama van los zapatos .
Tengo como Dos ―y se refiere a él escribiendo sólo su inicial, como hiciera yo algún día―.
Tres:
¡Ah cabrón, te acuerdas de lo de Dos!
Ph de Dios:
Si yo te pongo atención. Y notése que ya no uso calzones.
Ni siquiera recordaba haberle mencionado algún día que Dos tenía cajones bajo la cama... Ni siquiera recordaba que uno de esos cajones era para mí.
Ayer abandoné todo y me puse a arreglar mi pieza. Dure tooodo el día. Eso sí, quedó re ordenado, aunque me falta el librero.
Bueno días, Ph.
Ph de Dios:
Yo solamente tengo mi cama, mi mueble de playeras y sudaderas, y una mesa para la ropa usada. Abajo de mi cama van los zapatos .
Tengo como Dos ―y se refiere a él escribiendo sólo su inicial, como hiciera yo algún día―.
Tres:
¡Ah cabrón, te acuerdas de lo de Dos!
Ph de Dios:
Si yo te pongo atención. Y notése que ya no uso calzones.
...
Ni siquiera recordaba haberle mencionado algún día que Dos tenía cajones bajo la cama... Ni siquiera recordaba que uno de esos cajones era para mí.
11.03.2009
UNO, DOS, TRES
Digamos que R es, mmm, grande. Muy grande.
Estoy sonriendo pícaramente mientras recuerdo eso de él.
Estoy sonriendo pícaramente mientras recuerdo eso de él.
11.02.2009
STAY
Tres:
[...] pues mi ex, se porta como un idiota
Uno:
y, ¿quién es tu ex?
¿acaso soy yo?
Tres:
JAJAJAJAJAJA. No friegues, Uno, ¡claro que no!
[...] pues mi ex, se porta como un idiota
Uno:
y, ¿quién es tu ex?
¿acaso soy yo?
Tres:
JAJAJAJAJAJA. No friegues, Uno, ¡claro que no!
...
Después de haber terminado, ninguno sabe gran cosa de la vida del otro, tanto, que Uno podría haber supuesto que después de él, no había tenido a alguien más. ¡Y que si no!
10.31.2009
BALANCE
―Te deseo casi tanto como te quiero ―me dijo.
Yo siempre creí que era una persona a quien le importaban casi nada los demás. Eso era lo que me gustaba de él.
Yo siempre creí que era una persona a quien le importaban casi nada los demás. Eso era lo que me gustaba de él.
10.30.2009
INICIO DE FIN DE SEMANA
Marcelo:
Tres, ¿ya viste la película de Seductor Irresistible?
Tres:
No, y la verdad no creo llegar a verla.
Marcelo:
Es que, el protagonista es igual a Javier. IGUAL. Se parece un chingo, sobre todo en las escenas donde sale de perfil. Sale de galanazo, ya sabes.
Estaba en el cine y cuando me di cuenta, me acordé de ti, jaja
Tres:
JAJAJA, ¡IDIOTA!
Bien, tengo que confesar que me siguen fascinando los besos en el cuello por parte de Javier. Que llegue por un costado, me atrape con sus brazos y se abra paso en mi cabello. Que juegue conmigo por debajo de la mesa, la estructura angulosa de su cara, sus labios rosados, su abdomen, su blabca piel. ¡Por dios!, siendo Javier, ¿a quién en su sano juicio le dejaría de gustar?
Tres, ¿ya viste la película de Seductor Irresistible?
Tres:
No, y la verdad no creo llegar a verla.
Marcelo:
Es que, el protagonista es igual a Javier. IGUAL. Se parece un chingo, sobre todo en las escenas donde sale de perfil. Sale de galanazo, ya sabes.
Estaba en el cine y cuando me di cuenta, me acordé de ti, jaja
Tres:
JAJAJA, ¡IDIOTA!
...
Bien, tengo que confesar que me siguen fascinando los besos en el cuello por parte de Javier. Que llegue por un costado, me atrape con sus brazos y se abra paso en mi cabello. Que juegue conmigo por debajo de la mesa, la estructura angulosa de su cara, sus labios rosados, su abdomen, su blabca piel. ¡Por dios!, siendo Javier, ¿a quién en su sano juicio le dejaría de gustar?
10.28.2009
THE 9-STEP PLAN
―¡Felicidades!, es la primera vez que no pasas automáticamente a idolátrarme.
Vania dijo, que en ocasiones me paso de ortiva con R. Por mi parte, opino que no tanto. Sencillamente soy lo hijaeputa que no es alguien más con él. Me parece más que adecuado el balance.
―Es como si estuviera en uno de esos Nine step plan ―le contesté a V con una carilla burlesca―, y yo sólo le estoy alentando a seguir.
...
Vania dijo, que en ocasiones me paso de ortiva con R. Por mi parte, opino que no tanto. Sencillamente soy lo hijaeputa que no es alguien más con él. Me parece más que adecuado el balance.
―Es como si estuviera en uno de esos Nine step plan ―le contesté a V con una carilla burlesca―, y yo sólo le estoy alentando a seguir.
10.27.2009
RESPIRO
Puedo ponerme cursi y decir, que tus labios me saben igual
que los labios que beso en mis sueños.
Puedo ponerme triste y decir, que me basta con ser tu enemigo,
tu todo, tu exclavo, tu fiebre, tu dueño.
Y si quieres también, puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien, tu pan y tu vino. Tu pecado, tu Dios, tu asesino.
Puedo ponerme humilde y decir, que no soy el mejor,
que me falta valor para atarte a mi cama.
Puedo ponerme digno y decir, toma mi dirección,
cuando te hartes de amores baratos, de un rato, me llamas.
Y si quieres también, puedo ser tu trapesio y tu red,
tu adiós y tu ven, tu manta y tu frío. Tu resaca, tu lunes, tu hastío.
Y si quieres también, puedo ser tu abogado y tu juez,
tu miedo y tu fé, tu noche y tu día. Tu rencor, tu por qué, tu agonía.
O talvez ese viento que te arranca del aburrimiento,
y te deja abrasada a una duda, en mitad de la calle, y desnudo
O talvez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra,
a la orilla de la chimenea, a esperar...
Podría venir y decir que he tenido el sexo más hermoso de mi vida, o que estoy enamorada, o que voy aprendiendo a hablar el mundo con las manos. Podría venir y decirlo. Podría hacerlo: comenzar a empaparlo todo con él.
que los labios que beso en mis sueños.
Puedo ponerme triste y decir, que me basta con ser tu enemigo,
tu todo, tu exclavo, tu fiebre, tu dueño.
Y si quieres también, puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien, tu pan y tu vino. Tu pecado, tu Dios, tu asesino.
Puedo ponerme humilde y decir, que no soy el mejor,
que me falta valor para atarte a mi cama.
Puedo ponerme digno y decir, toma mi dirección,
cuando te hartes de amores baratos, de un rato, me llamas.
Y si quieres también, puedo ser tu trapesio y tu red,
tu adiós y tu ven, tu manta y tu frío. Tu resaca, tu lunes, tu hastío.
Y si quieres también, puedo ser tu abogado y tu juez,
tu miedo y tu fé, tu noche y tu día. Tu rencor, tu por qué, tu agonía.
O talvez ese viento que te arranca del aburrimiento,
y te deja abrasada a una duda, en mitad de la calle, y desnudo
O talvez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra,
a la orilla de la chimenea, a esperar...
...
Podría venir y decir que he tenido el sexo más hermoso de mi vida, o que estoy enamorada, o que voy aprendiendo a hablar el mundo con las manos. Podría venir y decirlo. Podría hacerlo: comenzar a empaparlo todo con él.
para no perder el hilo,
ENTRAÑAS,
Maritzio,
mi nombre es Tres,
Musicalízame,
sexo
10.22.2009
MEMORIA A CORTO PLAZO
Vale:
Mi novio se puso celoso hoy, y la verdad es que me dio gusto.
Me cachó una conversación en msn algo comprometedora, con el cubano.
Yo estaba de lo más cómoda en la recámara... y de repente llega, que se le había olvidado no sé qué cosa. Me preguntó qué hacía y empezó a leer mis conversaciones abiertas, en esas, la del cubano, y que se encabrona... pero pues le di una mamada y se fue felíz (:
Tres:
JAJAJAJAJJAJAJA
¡Pendeja!
Mi novio se puso celoso hoy, y la verdad es que me dio gusto.
Me cachó una conversación en msn algo comprometedora, con el cubano.
Yo estaba de lo más cómoda en la recámara... y de repente llega, que se le había olvidado no sé qué cosa. Me preguntó qué hacía y empezó a leer mis conversaciones abiertas, en esas, la del cubano, y que se encabrona... pero pues le di una mamada y se fue felíz (:
Tres:
JAJAJAJAJJAJAJA
¡Pendeja!
10.15.2009
ASÍ
A veces lo pienso, cuando llega y comienza a cuestionar por un lado u otro y terminamos hablando sobre nuestra relación que ya no lo es. Yo le hubiera dado un mundo sin nimiedades. Le hubiera traído el infierno para que le conociera a la hora de comer... pero no.
Así que a veces lo pienso: talvez es la única persona que en realidad yo... pero no.
Así que a veces lo pienso: talvez es la única persona que en realidad yo... pero no.
10.14.2009
TEMA B
R:
[...] siempre está la opción de castigarlos...
Tres:
O de dejarles, para que me diviertan y fastidien...
R:
¿Quién te entiende, mujer?
Tres:
Pues me produce cierto placer dejarles en obvio su idiotez, entonces... que se queden.
R:
En estos momentos es cuando digo, caray, después de todo creo que, en parte, sí te conozco...
Tres:
¿Ah?
R:
No sé. Por lo regular no te satisface ninguna cosa, te gusta que la gente pendeja te diga cosas para dejarles en claro lo pendejos que son, te gusta hacer las pendejadas más grandes por el sencillo hecho de que un buen día se te antoja, o por que no son bien vistas en la sociedad y te lo pasas por los huevos. No sé, simplemente haces siempre lo que se te dé la gana, sabiendo que está bien o mal, y no te remuerde la conciencia porque eliges cómo mover las cosas.
Recordé un día, cuando comenzábamos nuestra pequeña ―y grandiosa― aventura, en que me preguntó el porqué había hecho algo, relacionado con los dos. ―Porque puedo ―, le contesté con toda la naturalidad del mundo y con la expresión fría que muchas otras veces llegaría a ver, deslindándome de cualquier responsabilidad que en tiempos posteriores se me quisiera ser encargada. Y entonces, mágicamente, él lo comprendió.
[...] siempre está la opción de castigarlos...
Tres:
O de dejarles, para que me diviertan y fastidien...
R:
¿Quién te entiende, mujer?
Tres:
Pues me produce cierto placer dejarles en obvio su idiotez, entonces... que se queden.
R:
En estos momentos es cuando digo, caray, después de todo creo que, en parte, sí te conozco...
Tres:
¿Ah?
R:
No sé. Por lo regular no te satisface ninguna cosa, te gusta que la gente pendeja te diga cosas para dejarles en claro lo pendejos que son, te gusta hacer las pendejadas más grandes por el sencillo hecho de que un buen día se te antoja, o por que no son bien vistas en la sociedad y te lo pasas por los huevos. No sé, simplemente haces siempre lo que se te dé la gana, sabiendo que está bien o mal, y no te remuerde la conciencia porque eliges cómo mover las cosas.
...
Recordé un día, cuando comenzábamos nuestra pequeña ―y grandiosa― aventura, en que me preguntó el porqué había hecho algo, relacionado con los dos. ―Porque puedo ―, le contesté con toda la naturalidad del mundo y con la expresión fría que muchas otras veces llegaría a ver, deslindándome de cualquier responsabilidad que en tiempos posteriores se me quisiera ser encargada. Y entonces, mágicamente, él lo comprendió.
10.07.2009
SORORIDAD
―Me siento defraudada, decepcionada... ¡Tantas cosas juntas! Así, como cuando sientes que todo lo que hiciste, al final sirvió de nada.
―Lo sé, cielo ―le dije con una mueca en el rostro mientras veía el suyo triste. Suspiré―. Podría decirte muchísimas cosas, pero eres tú quien debe concluir lo que sea y como sea que necesites concluir. Una vez hace no mucho, alguien me dijo <<Deja que cada quien sane las heridas a su manera>>. ¿A mí de qué me sirve darte una guía a seguir, si sólo hago de tu maestra y aprendes de lo escuchado pero no te tomas el tiempo necesario para sentarte y llegar a *todo eso* tú sola? Date tiempo, Bette ―acaricié esa cara que me parecía tan linda―, que al fin, incluso las mejores cosas, pasan.
―Lo sé, cielo ―le dije con una mueca en el rostro mientras veía el suyo triste. Suspiré―. Podría decirte muchísimas cosas, pero eres tú quien debe concluir lo que sea y como sea que necesites concluir. Una vez hace no mucho, alguien me dijo <<Deja que cada quien sane las heridas a su manera>>. ¿A mí de qué me sirve darte una guía a seguir, si sólo hago de tu maestra y aprendes de lo escuchado pero no te tomas el tiempo necesario para sentarte y llegar a *todo eso* tú sola? Date tiempo, Bette ―acaricié esa cara que me parecía tan linda―, que al fin, incluso las mejores cosas, pasan.
10.06.2009
RESTART
―¿Saldrás con Chico? ―me preguntaba mi madre seis meses atrás mientras limpiaba la cocina.
―Sí. Me encantó que esté metido justo en las cosas en las que comienzo a meterme yo también. Son muy buenos cambios...
―Y al fin, ¿cuántos años tiene? ―preguntó recordando, supongo, mi duda después de conocerle.
―Bueno. Veintiocho.
―Veintiocho, ¿eh? ―dijo después de un pequeño gesto de sorpresa―. Supongo que eso está muy bien ―y me sonrío.
―Sí. Me encantó que esté metido justo en las cosas en las que comienzo a meterme yo también. Son muy buenos cambios...
―Y al fin, ¿cuántos años tiene? ―preguntó recordando, supongo, mi duda después de conocerle.
―Bueno. Veintiocho.
―Veintiocho, ¿eh? ―dijo después de un pequeño gesto de sorpresa―. Supongo que eso está muy bien ―y me sonrío.
10.05.2009
MUDANZAS
―Yo sólo lo digo. Nada más falta que te asuste, como siempre...
―Y que salga huyendo de tu vida ―completé su oración de manera directa. Hacia tiempo que los rodeos me habían dejado de gustar.
―No sería la primera vez.
¿Y cómo le digo que no, que ya no estoy interesada en eso aunque lo haya comprado todo, aunque tenga maleta nueva, roja, rojísima, para irnos de viaje juntos como habíamos acordado, sin que lo llegue a malinterpretar? Porque no te fíes, tiene ese lado que lo hace creer que es el mundo de cada mujer en su vida y pues, en una de esas se le olvida que conmigo nunca ha sido así, que de todas he sido la única que lo trata como se me viene en gana y a mi antojo.
Es tan inteligente que a veces me sorprende cómo no se ha dado cuenta que juego con él y que siempre lo he hecho: todo lo malo que no puede conseguir en otros lados, lo encuentra conmigo y ni siquiera me debo esforzar.
Pero puede ser, en una de esas se le olvida. Talvez cree que yo quería una vida a su lado cuando no. Incluso tres meses superaron el tiempo de un par de noches que pensaba nuestro juego iba a durar... y talvez eso no estuvo bien.
―Y que salga huyendo de tu vida ―completé su oración de manera directa. Hacia tiempo que los rodeos me habían dejado de gustar.
―No sería la primera vez.
¿Y cómo le digo que no, que ya no estoy interesada en eso aunque lo haya comprado todo, aunque tenga maleta nueva, roja, rojísima, para irnos de viaje juntos como habíamos acordado, sin que lo llegue a malinterpretar? Porque no te fíes, tiene ese lado que lo hace creer que es el mundo de cada mujer en su vida y pues, en una de esas se le olvida que conmigo nunca ha sido así, que de todas he sido la única que lo trata como se me viene en gana y a mi antojo.
Es tan inteligente que a veces me sorprende cómo no se ha dado cuenta que juego con él y que siempre lo he hecho: todo lo malo que no puede conseguir en otros lados, lo encuentra conmigo y ni siquiera me debo esforzar.
Pero puede ser, en una de esas se le olvida. Talvez cree que yo quería una vida a su lado cuando no. Incluso tres meses superaron el tiempo de un par de noches que pensaba nuestro juego iba a durar... y talvez eso no estuvo bien.
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- Alguna vez, al inciar éste blog, dije que tenía miedo de poderme delatar. No era cierto. Me preocupaba lastimar a alguna persona. No sabía que no podía hacerlo. No sabía tampoco que no me importaba. Mi nombre es Tres. Hay quienes dicen que soy una hijeputa. Yo, aún me trato de decidir...